Sueño con un mundo sin hambre, con unos niños de África bien nutridos, donde la única comida posible del día no sea una taza de avena. Sueño con que los niños de Cuba puedan comer las veces que quieran y lo que quieran, sin que ello constituya para sus padres una agonía sino una felicidad.
Sueño con tener un país, no el primero en inseguridad, desempleo, desigualdad, injusticia. No, yo sueño con una Venezuela grande como su territorio, donde quepamos todos sin distinción de raza, credo, posición social, identificación política. Un país donde todos tengan un hogar para guarecerse del mal tiempo y recibir amor.
No quiero más niños en la calle, mendigos durmiendo en cualquier lugar y suplicando por un mendrugo de pan. No quiero gente perseguida porque no piensan igual que otros. No quiero gente abandonando su patria porque no pueden alcanzar sus metas ni lograr sus sueños, aún cuando les costó mucho estudiar.
Me permito soñar, porque es un derecho que nunca podrán quitarme, el de querer un mundo mejor!